En el Siglo XXI, México enfrenta desafíos importantes. La constante evolución del entorno mundial y el cambio tecnológico acelerado implican nuevos retos y oportunidades. A partir de nuestra riqueza histórica y cultural, enfrentamos el desafío de hacer realidad el anhelo de muchos mexicanos ante las profundas transformaciones que vivimos: un México más justo y más equitativo, competitivo y generador de empleos, democrático y proyectado al mundo, donde cada uno de los mexicanos seamos protagonistas del desarrollo y donde sus beneficios lleguen a todos los que formamos parte de esta nación.
Muchas y diversas voces en el mundo, como las de artistas y científicos, profesores, periodistas y ONG especializadas en el tema, así como la de la UNESCO, reclaman; con argumentos difícilmente refutables, la necesidad imperiosa de fundir el arte con la educación durante la formación elemental.
La educación artística en la educación básica de México presenta enormes rezagos históricos.
No obstante, en el Programa Nacional de Educación 2001-2006 (PNE) se reconoció la necesidad que tiene la educación artística de especificar sus contenidos, mejorar su calidad y lograr una mayor cobertura. En correspondencia con esa idea nacieron ese sexenio programas específicos y redes tecnológicas que promovían el acercamiento del arte con la educación.
De las 800 horas de trabajo del ciclo escolar se dedican 360 horas al español (9 semanales), 240 a las matemáticas (6 semanales), 60 a historia (1.5 semanales) y 60 a geografía (1.5 semanales). En cambio, la educación artística se destinan 40 horas al año: una hora por semana: apenas el 5% del total del tiempo de la educación primaria. Sólo una conclusión salta a la vista: una muy pobre valoración de la relevancia de la educación artística como agente catalizador de las competencias socio-emocionales y comunicativas de los niños.
En Secundaria, de las 38 asignaturas del plan de estudios sólo 3 cursos se destinan a la enseñanza y al aprendizaje de la educación artística: 1 curso por año.
En suma la educación artística en el nivel básico ha sido tradicionalmente concebida como una materia intrascendente y poco relevante para el proceso formativo de los niños y jóvenes de México. Aún con la elevación en el PNE a materia fundamental en el currículo de la educación básica, la reforma a los programas de estudio de las normales y a los programas de la educación básica es una tarea pendiente del actual gobierno. Hablamos de la profesionalización de la educación artística de México.
La Educación Artística, desarrolla las capacidades creativas del alumno y supone no sólo educar para valorar lo bello, sino ayudar al sujeto a crear en una o más artes determinadas. Dichas formas de entender el arte en la educación están presentes en la actualidad, planteando, en ocasiones, una división entre la contemplación y la ejecución, lo cual no debería ser así, más bien, ambas deben ir unidas, ya que, con la contemplación de lo bello se contribuye también a la actividad ejecutiva, e intelectual.
El progreso de una sociedad no significa tecnología de punta y competitividad, el progreso debe de ser el bienestar y desarrollo del individuo y de la sociedad misma.
De tal manera que es importante que desarrollemos estas habilidades en nuestros niños.
Ahora que comienzan las clases, pensemos en promoverles no solo actividades físicas, sino también artísticas; como tocar un instrumento, cantar, bailar, pintar…
Existen diversas ofertas que podemos ir revisando para que este año escolar contenga actividades que complementen su educación académica.
El estar en contacto con el arte, nos ayuda a relacionarnos con otras personas y participar en actividades de grupo, se adoptan actitudes de flexibilidad, solidaridad, interés y tolerancia, superando inhibiciones y prejuicios y rechazando diversos tipos de discriminaciones ya sea por alguna característica o incluso sociales.
Demos a nuestros niños la oportunidad de ser mejores personas. |